
Los 60’, fueron una década colmada de grandes cambios políticos, la Guerra de Vietnam, Apolo 11 y el primer hombre que pisa la Luna, las píldoras anticonceptivas salen a la venta, la Beatlemanía se expande por el mundo…una juventud plasmada en todas las áreas de la vida. Entre estos cambios, surge un ícono perdurable y controvertido de la época: la Mini o Minifalda.
Imágenes: Google

Ese pequeño y atractivo trocito de tela, propone la independencia, deseo de agradar, la liberación: hombres y mujeres descubriendo y mirando con atención lo que tanto tiempo había estado oculto: las piernas!

Antes de la década del 60’, las mujeres jóvenes vestían al estilo de sus madres, modelitos basados en la alta costura parisina; con su llegada, los jóvenes sentían que ya no era necesario seguir las reglas de la moral burguesa que veían como hipócritas. La minifalda se convierte en una expresión y proyecta el Feminismo.
Una joven diseñadora llamada Mary Quant abrió su boutique Bazaar, sin ningún tipo de formación real de la moda, pero con una perspectiva de la vestimenta cotidiana.

La indignación moral no solo recayó sobre la Minifalda, sino sobre las botas de vinilo hasta las rodillas, la ropa interior como accesorios de la moda.
Las modelos en las pasarelas y revistas populares de moda, eran típicamente delgadas, andróginas, con una figura casi pre púber. Twiggy -Leslie Hornby-, fue la modelo más famosa de la época, con solo diecisiete años, cabello muy corto, labios pálidos, mucha máscara para pestañas y una figura muy delgada.

Treintas y cuatro centímetros de tela, le bastaron a Mary Quant para revolucionar la industria del diseño, distinguido por el símbolo de la margarita.

Graciela








Córdoba de Argentina