TEJIENDO SUEÑOS EN LA MENTE

9 de abril de 2010

Homero en la Odisea, describe a Penélope como la esposa discreta, fiel, esperando paciente el regreso de Ulises. Entretanto entretiene a los pretendientes con la promesa de elegir marido cuando acabe de tejer un sudario para Laertes, su suegro.
Teje de día, desteje de noche durante 20 años, cuando llega Odiseo a casa, termina su labor, Odiseo mata los pretendientes y permanece con ella.
Imagen: Google


Muchas mujeres siguen aferradas a un amor, tejiendo sueños en su mente.

Penélope, con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo.
Penélope
se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico.

Dicen en el pueblo
que un caminante paró
su reloj
una tarde de primavera.
"Adiós amor mío
no me llores, volveré
antes que
de los sauces caigan las hojas.
Piensa en mí
volveré a por ti..."

Pobre infeliz
se paró tu reloj infantil
una tarde plomiza de abril
cuando se fue tu amante.
Se marchitó
en tu huerto hasta la última flor.
No hay un sauce en la calle Mayor
para Penélope.

Penélope,
tristes a fuerza de esperar,
sus ojos, parecen brillar
si un tren silba a lo lejos.
Penélope
uno tras otro los ve pasar,
mira sus caras, les oye hablar,
para ella son muñecos.

Dicen en el pueblo
que el caminante volvió.
La encontró
en su banco de pino verde.
La llamó: "Penélope
mi amante fiel, mi paz,
deja ya
de tejer sueños en tu mente,
mírame,
soy tu amor, regresé".

Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel.
"Tú no eres quien yo espero".
Y se quedó
con el bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.


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