PASTILLAS DE ANÍS

Mi gusto por el cine supongo se debe, a que mi papá me llevaba desde los dos años

Recuerdo pocas cosas de mi primer infancia, pero del terror que me causaba el paso por el antiguo puente no me olvido, llanto de ida y llanto de vuelta; la bicicleta –sí íbamos en bicicleta- quedaba en una estación de servicio cercana y de allí partíamos al cine.
Al ingresar nos encontrábamos con un amplio hall donde estaba el caramelero y las pastillas de anís.

Las películas eran de cowboy, en inglés subtituladas, por lo que me imagino como mirando álbumes de figuritas: los alacranes siempre estaban presentes, rojos, malos, enojados, la pulseada típica entre dos chicos polentosos, con botas texanas, chicas bellas, la polvareda levantada por los caballos, pistoleros y carretas y en medio de ello el perfume de las pastillas de anís.

Pero no todo era John Wayne, cada tanto aparecían Fred Astaire y Ginger Rogers, con ellos los musicales, el glamour y la sofisticación...
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La bellísima pelirroja Margarita Carmen Cansino -Rita Hayworth-, su rostro estaba dibujado en cada avión de combate de la segunda guerra mundial...

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Charlie Chaplin, ese hombre de característico bigote, con inconfundible caminar, ojos melancólicos, solo había que mirarlo sus gestos decían todo...

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Y en medio de todo el perfume de las pastillas de anís!

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El viejo puente construído durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, que fuera cambiado por uno de hormigón. La estructura metálica se conservó, siendo utilizada como elemento decorativo en un nuevo puente.

La sala del Cine Teatro Coliseo, las sillas fueron reemplazadas por butacas, como bien lo dice su nombre no solo cine, teatro y algo más.

Las pastillas D.R.F. aún se pueden encontrar en algunos kioskos.
 


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