AMOR

Palomas
Amor, cuento de Silvina Ocampo, publicado en su Libro La Furia en 1959
Silvina Ocampo fue una escritora trasgresora, en los años cuarenta escribía dejando de lado las normas habituales, valiéndose de otros modos de representación.
En 1933 conoció a Adolfo Bioy Casares, con quien se casó en 1940. Tuvieron una única hija, Marta.
Foto: Ilustración de Huadi


El relato acontece en un crucero, un viaje de bodas a los Estados Unidos. Inicialmente la pareja es feliz, goza del paisaje, de la divertida vida a bordo, de la compañía de los demás pasajeros.

La escritora le adjudica al aire marino poderes afrodisíacos, estimulantes, pasionales, mucho más potentes que el de cualquier droga.

Entre los pasajeros la narradora menciona a Isaura Díaz (quiromántica), Roberto Crin (prestidigitador), Luis Amaral (brasileño, cazador y millonario), John Edwards (médico de quien dice que en un momento dado le salvó la vida) y a la niña Cirila Fray (a quien cuidaba unas horas por la tarde para ayudar a su madre que estaba anémica). Estos son los personajes que rodean a la pareja.

El protagonista del cuento conversa con todas las pasajeras pero no le gusta que su mujer hable con los hombres. Para tratar de evitar sus celos, ella se dedica al cuidado de la niña. El viaje ya no parecía de luna de miel.

Para que su marido supiera lo que era el sentimiento que ella más detestaba: los celos; cada vez que él hablaba con alguna mujer, ella buscaba algún hombre para conversar.

Se reconoce a sí misma como vengativa y luego de quince días de viaje acepta la invitación al camarote de Luis Amaral quién como pretexto, pone el querer mostrarle las escopetas con las que caza.
Ella reconoce que no debió haber aceptado, pero confiesa haberlo hecho para vengarse de las supuestas infidelidades del marido. Una vez dentro y habiendo Amaral cerrado la puerta con llave intenta abrazarla pero ella se defiende y grita.

El marido, por su parte, todas las noches conversa en la cubierta con Isaura Díaz, y pone su mano en la de ella, para saber más sobre su destino.

“Los ánimos se exasperaban día a día…” “y en ese mundo empezábamos a vivir nuestro amor de una manera equivocada "dice la protagonista.

La narración sube de tono con las continuas peleas del matrimonio, ninguno de los dos creía en la inocencia del otro y se "destrozaban el alma".

Un día de frío, estando como siempre discutiendo, acodados en la borda, el barco tembló, se oyó la sirena, trozos de hielo cayeron dentro de la cubierta.
Ellos seguían peleando.
Un oficial les dijo que el barco había chocado contra un témpano de hielo y estaba hundiéndose.
Vieron como todo se golpeaba, se derrumbaba, se caía, vieron el terror en la gente, los botes de salvataje, pero ellos seguían peleándose.
Los vinieron a buscar, ella dijo que quería quedarse, puesto que no había lugar en los botes para su marido.
Abrieron las puertas de la segunda y la tercera clase y una avalancha de gente se les vino encima. Ella se desvaneció.

Alguien los salvó, ella confesó luego, “que nunca perdonaría al que lo hizo porque había quedado en este mundo de peleas en lugar de haber perecido en el naufragio abrazada al marido”.

Jorge Luis Borges dijo en alguna ocasión, que la literatura fantástica recurre a la ficción no para huir de la realidad sino, por el contrario, para expresar una visión más profunda y compleja.



 
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