DÉJAME ENTRAR EN TU CORAZÓN

El Down Syndrome International (DSI) designó oficialmente el 21 de marzo de cada año como el Día Mundial del Síndrome de Down. La fecha fue escogida para resaltar la triplicidad del cromosoma 21, característica en el síndrome de Down.
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Muchos niños con capacidades distintas permanecen toda su vida en sus hogares, sin oportunidades de aprendizaje, socialización o desarrollo, especialmente aquellos que viven en municipios o zonas marginadas.

Hoy se reclama que la sociedad en su totalidad cuestione el sistema educativo del cual somos partícipes, sobre todo para pensar en que cualquiera de nosotros podría haber nacido con esta patología.

Es claro que el Síndrome de Down en sí mismo no es una enfermedad sino una condición de vida, y que mediante una adecuada labor preventiva se puede evitar o manejar oportuna y exitosamente las implicaciones de salud más frecuentemente ligadas a la condición. Asimismo la intervención en los primeros años de vida del niño es fundamental y que le permite alcanzar niveles de desarrollo que se consideraban fuera de su alcance.

Los resultados permiten que los adultos participen del mercado laboral, desempeñando distintas ocupaciones que les permite aportar a la sociedad, sentirse útiles y llevar una vida independiente y autónoma. En este proceso, sus familias han sido parte fundamental. Ante todo, porque les dieron la oportunidad de vivir. Pero además porque los aman, los han aceptan, creen el ellos, transmitiéndoles confianza y seguridad.

QUE LAS OPORTUNIDADES SEAN MAYORES Y LOS IMPOSIBLES DESAPAREZCAN



NUEVAS GENERACIONES, NUEVOS RETOS...

Compartimos con ustedes un artículo escrito por Beatriz Garvía, Psicóloga Clínica y Coordinadora de programas en a Fundación Catalana Síndrome de Down de Barcelona, España. El artículo trata de soltar las ataduras que sujetan a una persona con síndrome de Down, cuando queda rotulada por un síndrome y no por sus capacidades. Ilustra la manera de conseguir que su vida tenga una realidad y un sentido, y propone estrategias para conseguirlo: en la familia, en la escuela, en el trabajo. Es una persona con derechos, pero también con deberes y responsabilidades.

ARTÍCULO PUBLICADO EN APADIM BLOG
Desde que empecé a trabajar con personas con síndrome de Down me planteé lo complicado que debía ser, que en realidad es, ir por la vida con una discapacidad inscrita en la cara. Esa cara recibe miradas de todo tipo por parte del resto de las personas y cada una de esas miradas entraña un juicio -o más bien un prejuicio- y una calificación -casi siempre errónea, por cierto-dejando poco espacio para el atractivo que supone el hecho de conocer a un ser humano.
Definimos o identificamos a las personas por el síndrome, y un síndrome es un conjunto de características que definen una alteración; en este sentido, las personas con síndrome de Down se nos antojan seres bastante incapacitados para llevar una vida normal ¿Cómo puede una persona acceder al mundo y moverse en él llevando una etiqueta que lo define como un conjunto de síntomas, como un síndrome?
El síndrome de Down cursa con un retraso mental ligero medio, con unos rasgos físicos determinados y con una predisposición a ciertas enfermedades (cardiopatías, trastornos digestivos, del aparato respiratorio, etc.) que, hoy día, con la medicina preventiva, no privan de una buena calidad de vida. El resto de cosas, las cualidades, los defectos, el desarrollo de las capacidades, el carácter, la salud mental… tienen que ver con la genética y con los factores ambientales y educativos

Tienen capacidades
Las personas con discapacidad tienen muchas capacidades. Pero la realidad es que, a veces, ni siquiera las llegan a desarrollar porque el concepto de discapacidad las engloba y califica de tal manera que no les deja espacio para pensar en sus (las) posibilidades. Existen mitos, estereotipos que definen a las personas con síndrome de Down como cariñosas, tozudas, dóciles, etc., pero esta generalización supone un grave error. Encasillar a una persona dentro de un determinado funcionamiento cierra sus posibilidades de crecimiento, de futuro.
Cuando los padres de un bebé con síndrome de Down nos preguntan cómo son "estos niños", no debemos definirlos nunca en función del síndrome porque ¿qué sabemos de ese niño? ¿Sabemos cómo serán los otros niños, los que no tienen una discapacidad? Si hablamos de sus handicaps antes, incluso, de que se manifiesten, si destacamos lo que no sabrá hacer, si ponemos un "techo" de antemano, estamos limitando, encasillando e impidiendo el desarrollo personal y social de ese recién nacido. Y no se trata de negar la discapacidad, porque bien sabemos que ese niño va a necesitar, seguramente, muchos apoyos para desarrollar sus capacidades, sino de no pensarlo y enmarcarlo, desde que nace, como incapaz.

El derecho a equivocarse
Para un buen desarrollo de la personalidad es fundamental la existencia de un proyecto de vida, de expectativas de futuro. Si el mensaje es que no servimos para nada, difícilmente nos superaremos. Las personas con síndrome de Down necesitan un trato normal y esa "normalidad "es muy difícil de ofrecer. El niño tiene que descubrir sus recursos y posibilidades y para ello se le tiene que permitir ponerse en situación de elegir, de frustrarse, de tener obligaciones, de resolver problemas, exactamente igual que el resto de los niños.
Es cierto que su discapacidad le hará ser más lento, equivocarse más, repetir el trabajo más veces, pero sabemos que puede aprender, que puede adaptarse, que puede avanzar. Y, si se le sobreprotege, se impide su desarrollo como sujeto. Pensar que no es capaz o mirarle con pena, le inutiliza. Posibilitar que un niño con discapacidad se frustre, no resolverle los conflictos, dejarle decidir y no decirle constantemente lo que tiene que hacer es algo muy difícil, porque la libertad entraña un riesgo. Sin embargo, no debemos olvidar que ese riesgo, bien asumido, se traduce en autonomía.
Y si los demás niños tienen este aprendizaje ¿por qué no lo va a poder recibir un niño con síndrome de Down?

Empezar a conocerse
Actualmente la mayoría de niños con síndrome de Down en España asisten a escuelas ordinarias y comparten su educación con niños sin discapacidad. El hecho de tener referentes de normalidad ha influido muy positivamente en su adaptación social. Sin embargo, y puesto que a la escuela no sólo se va a aprender sino también a formarse y socializarse, todavía no se trabaja suficientemente el tema de la identidad.
El niño con síndrome de Down, o con cualquier otra discapacidad, enseguida percibe que es diferente, y percibe con más intensidad lo que no puede hacer, lo que le cuesta más, es decir, la discapacidad. Durante el primer año de Primaria se aprende a leer. Al niño con síndrome de Down le cuesta más. Como no aprende al ritmo de los demás, piensa que es "tonto" (de hecho, a veces lo verbaliza) y puede desarrollar un rechazo a los aprendizajes, o manifestar un trastorno de conducta o de comportamiento que lo va a expresar en la forma de molestar, romper el cuaderno del compañero ?que escribe o dibuja mejor-, provocar, para llamar la atención; o, incluso, termina por aislarse y deprimirse. Ese sería un buen momento para explicarle al niño que tiene el síndrome de Down y que con el síndrome de Down le cuesta más hablar, leer o escribir.
Pero no nos hemos de quedar aquí, con lo negativo. Hay que explicarle todo lo que hace o puede hacer igual que sus compañeros: vestirse solo, comer, ducharse, jugar en el patio…
Hay que hacerle ver sus progresos. Ayudar al niño a ver sus capacidades, a que comprenda que la discapacidad no le abarca ni aprisiona, a potenciar sus habilidades y a descubrir sus competencias, sin negar aquello que le cuesta más trabajo hacer, le ayudará a crecer de una manera armónica. Hemos de estar convencidos que no es posible aceptar la discapacidad si, a la vez, no se descubren las capacidades.
Ignasi Puigdellívol, Catedrático de Didáctica(Educación especial) en la Escuela de Formación del Profesorado de la Universidad de Barcelona, define el déficit como una limitación, como lo que falta, y discapacidad como la consecuencia social de ese déficit, en el proceso de adaptación. Una misma limitación puede ser mucha o poca (una amputación de pierna a un albañil le invalida, pero a una persona que realiza un trabajo intelectual, no le invalida). Una cosa, pues, es el déficit y otra la discapacidad que tiene un componente social muy importante.
Este mismo autor nos dice que hay que acoger las limitaciones y esto no es fácil. Hay que incluir en la clase a los niños con discapacidad y exigirles todo lo que puedan dar de sí, porque con la exigencia les estamos diciendo que tenemos expectativas altas. Es importante recordar que, cuando exigimos, estamos confiando en que el otro puede responder.

La posición en la familia
De la misma manera, en casa, el niño ha de tener una posición dentro de la estructura familiar. Los padres tienen que aprender a conocer, a aceptar y a encontrar al niño que hay detrás del síndrome. Preguntarle su opinión, dejarle escoger y no ofrecerle las cosas hechas generan en el niño una actitud activa. Sin embargo, el niño con síndrome de Down todavía se muestra muy pasivo, muy receptivo, a veces, incluso, puede parecer vago. Creo que le falta motivación y curiosidad y ambas cosas no tienen que ver exclusivamente con el síndrome sino con esta manera nuestra de adelantarnos a sus deseos y de anularlos en sus opiniones. Entre un niño con síndrome de Down y otro sin él hay muchos más parecidos que diferencias. Habitualmente, sólo vemos las diferencias. Y estas diferencias nos llevan a abordar cualquier tema desde lo terapéutico: como explica el profesor Enrico Montobbio, si un niño sin discapacidad monta a caballo, hace eso, montar a caballo. Si el que monta a caballo es un niño con síndrome de Down lo que hace es hipoterapia). Entonces ¿cómo esperar una respuesta normal ante un trato enfermizo con un abordaje terapéutico?} Me sorprendió mucho una vez un señor con síndrome de Down que vino a mi consulta porque tenía miedo a los espacios abiertos. La angustia le producía vómitos y otros trastornos digestivos.
Tenía, entonces, unos 38-40 años, trabajaba en un negocio familiar y llevaba una vida bastante autónoma, aunque muy cerrada en el círculo familiar .Antes de llegar a mí se había visitado con otros especialistas: el médico de cabecera, el neurólogo, el de digestivo, etc. Venía acompañado por su madre y estuvo un rato explicándome lo que le ocurría y respondiendo a todas las preguntas que yo le hacía para elaborar la historia clínica. Al acabar la visita me dijo: "me gusta venir a los médicos de la Fundación porque aquí te preguntan a ti qué es lo que te duele y lo que te preocupa y no a la madre."
¡Cuántas veces he reflexionado sobre esta frase! ¡Cómo anulamos, sin mala intención, seguramente, a la persona con discapacidad al dirigirnos a otro en lugar de a ella misma, no dándole opción a que se explique, porque suponemos que no lo sabrá hacer bien! Alexandre
Jollien, un joven filósofo con parálisis cerebral, comenta en uno de sus libros precisamente sobre esto, poniendo el ejemplo de que cuando él va a un restaurante, aunque esté visiblemente leyendo la carta, el camarero siempre pregunta a su acompañante qué comerá él, dando por hecho que no puede expresarse, que no sabe leer o que no sabe qué quiere. Nos dirigimos a las personas adultas con discapacidad como si fueran niños pequeños, cambiamos el tono de voz (infantilizándolo),les decimos lo que tienen que hacer y cómo lo tienen que hacer sin dejar espacio para la equivocación, para el ensayo, para aprender de los errores.

Sujetos activos, con deberes
La identidad implica la concepción de sujeto como ente activo, pero son muy pocas las personas con discapacidad (especialmente la intelectual) que llegan a ser sujetos activos de su propia vida. Trabajamos constantemente con ellas los hábitos, las actitudes, las normas para que aprendan y se socialicen sin darnos cuenta de que la automatización a la que les sometemos puede llevarles a ahogar su deseo y a desconectar de su vida afectiva. No escuchamos suficiente, ni nos interesamos lo suficiente por sus inquietudes, por sus sentimientos y por sus emociones, esperando siempre que sean ellos los que se adapten e integren, aunque no facilitamos excesivamente que lo hagan, como si no creyésemos, en el fondo, que lo pudieran hacer.
Hace unos años, el día después de vacaciones de Navidad coincidió que atendí en la consulta a personas adultas con síndrome de Down. La mayoría, con trabajo en empresas ordinarias y con bastante destreza en cuanto al manejo de sus habilidades sociales. Pues bien, tras explicarme qué regalos habían recibido por Navidad por parte de sus padres, hermanos, cuñados etc., les hice a todos la misma pregunta ¿Y tú? ¿Qué les has regalado? Excepto uno, que le había pedido a su hermano que le acompañara a comprar regalos, los demás ni se lo habían planteado. Al parecer estaban exentos de responsabilidades adultas. "Juegan" a trabajar, a ganarse la vida, pero permanecen anclados en relaciones infantiles de pasividad y dependencia y lo que es peor, es que nadie se extraña. Nadie espera un intercambio adulto. Ninguna familia esperaba regalos (como no esperas regalos de un hijo pequeño). Esta actitud nuestra, de la sociedad desorienta profundamente a las personas con síndrome de Down que no entienden nuestros mensajes: "eres mayor, pero no espero de ti un comportamiento adulto".

La adolescencia
Un período fundamental en la construcción de la identidad es la adolescencia. La adolescencia implica una crisis y, para la familia, es una tapa temida y negada a la vez. Las primeras manifestaciones de la adolescencia (los cambios corporales, las manifestaciones sexuales) nos anuncian que el niño está dejando de serlo y, si ya resulta difícil la tarea educativa de un niño con discapacidad, imaginarlo adulto genera todo tipo de ansiedades. Sin embargo, la adolescencia es la etapa que va a desembocar en la asignación de un rol social sin el cual no hay posibilidad de una identidad real para la persona con discapacidad; rol que es primero de estudiante, pero que debe ir dirigido a lograr un papel social en el mundo de los adultos.
Los problemas psicológicos más frecuentes n el síndrome de Down son los trastornos depresivos, que pueden presentarse con conductas sicóticas (desconexión, aislamiento, estereotipias), como una alteración del comportamiento como una desorganización conductual.
Y estos problemas aparecen más en la adolescencia pues en esta época el adolescente percibe la desigualdad en comparación con os compañeros sin discapacidad.

Ante el nuevo reto de lo laboral
Se nos hace difícil hablar al adolescente de su síndrome, evitar la sobreprotección, ayudarle a tomar decisiones sin decidir por él y, todos estos déficit en su preparación como ser humano, luego, en la vida adulta, se reflejarán en esa imposibilidad, ya mencionada, de convertirse en sujetos activos. Sirva de ejemplo un chico que trabaja de administrativo en una empresa importante de productos alimenticios dietéticos. Un día vino el Presidente de la empresa y el chico se dirigió a él tuteándole y permaneció sentado en su silla mientras el presiente se dirigía a él. Cuando se le hizo reflexionar sobre ello, parecía no entender qué se le decía. Al hablar con sus padres de lo sucedido explicaron que ellos no le habían enseñado a llamar a nadie de usted porque no pensaron nunca que su hijo tuviera que hacerlo.
La identidad adulta está íntimamente ligada al rol laboral, puesto que la entrada en el mundo laboral representa la entrada en el mundo de los adultos. Y las personas que no tienen un rol social, no pueden reconocer el rol de los demás.
Recuerdo el caso de un joven de algo más de 20 años que, desde que nació, estuvo integrado en el parvulario y en la escuela hasta 4º de ESO, y de ahí fue directo a un taller ocupacional, por falta de recursos en su ciudad. El taller resultó muy traumático para él y se negó a ir. No se había trabajado su identidad y el "enfrentamiento" a un entorno de personas con discapacidad le impactó tanto que le desorganizó. Desde el año pasado está en casa, con una importante actitud de oposición hacia sus padres (ya mayores y con poca fuerza), regresiones múltiples, retraimiento social, tristeza, pasividad, negación del síndrome, etc. Está solo, no tiene amigos y se niega a realizar actividades. Es evidente que se trata de una depresión En estos casos, los chicos han estado integrados en las escuelas, en un medio normalizado y, de repente, se encuentran en entornos de personas con discapacidad y no entienden qué pasa. No son conscientes ni aceptan sus limitaciones, porque tampoco valoran sus capacidades, se ven separados de los amigos de siempre que hacen otra vida y ven cómo sus hermanos se emancipan y se emparejan y ellos no tienen acceso a ese tipo de vida.
Paradójicamente, se da también el caso de jóvenes (entre 21 y 25 años) que aterrizan en el mundo laboral a una edad en la que los chicos sin discapacidad están en período de formación, y debido a la edad y a la discapacidad, son todavía muy inmaduros. Se ven sometidos a exigencias e, incluso, a rechazos para los que no están preparados, que les generan un estrés insoportable y les hace sentirse inútiles o poco válidos. Los padres, por su parte, sienten que han fracasado o que se han equivocado.
Una madre me explicó que su hija, después de un “fracaso", por sobre-exigencia, en una empresa (sobre-exigencia nuestra, de los "profesionales", que, para evitar fracasos -los nuestros- , en ocasiones, exigimos más de la cuenta, en lugar de ofrecer apoyo) ahora está feliz haciendo prácticas en un comedor de un parvulario. La chica tiene 20 años. Los niños la aprecian, la valoran, es
"la profe de comedor" y ella se siente muy segura y, por lo tanto, rinde más. Es evidente que, antes de que pueda trabajar con la exigencia de ganarse la vida, tiene que madurar; pero todavía tiene tiempo.
El problema es que no existe una formación adaptada después de la escuela para las personas con discapacidad y comienzan a trabajar a edades muy tempranas, entrando en un mundo adulto sin serlo todavía. Una persona con discapacidad precisa ayuda para adaptarse a cualquier imprevisto y necesita aceptación y tolerancia. Necesita confiar en sí misma y para esto es necesario que los demás confíen en ella. Requiere de apoyos y cariño. Y, a veces, el entorno social o laboral en el que se mueven no solo no beneficia sino que hace daño. De ahí, depresiones o regresiones a la infancia en la que eran más felices.
Para acabar, he de recordar que la vida adulta no consiste sólo en trabajar. El ocio, el tiempo libre, los amigos y las relaciones afectivas son aspectos de la vida que hay que cuidar.
Tratar con normalidad no consiste en exigir lo mismo que a los demás, sin dar libertad o sin tener respeto. Las personas con síndrome de Down que llevan una vida normalizada tienen deberes pero también derechos: derecho a enamorarse, a tener pareja, a equivocarse, a ir solos por la calle, a salir con sus amigos, en definitiva, a gestionar su vida hasta donde puedan hacerlo. Y todo esto da miedo y angustia. La sobreprotección, que parece inevitable, impide el crecimiento como sujeto y favorece el aislamiento y la desconexión.

Quisiera terminar con una cita de M. Quoist, que dice así:
Si el hombre tiene miedo de caminar, que no se suelte de la mano de la madre. Si tiene miedo de caer, que se quede sentado. Si tiene miedo de un accidente, que deje el coche en el garaje. Si tiene miedo de escalar, que se quede en el refugio. Si teme que no se abra el paracaídas, que no salte. Si tiene miedo de la tempestad, que no leve anclas. Si teme no saber construir su casa, que la deje en proyecto. Si tiene miedo de equivocar el camino, que se quede en casa. Si tiene miedo a sacrificarse y al futuro, que renuncie a vivir, que se encierre y se deje llevar…Entonces, quizá sobreviva, pero ya no será un hombre, ya que lo genuino del ser humano es querer arriesgar razonablemente su vida.

Referencias
Jollien, Alexandre. Elogio de la debilidad.Barcelona: RBA, 2001, 116p.
Montobbio, Enrico. La Identidad difícil: el falso yo en la persona con discapacidad psíquica.
Barcelona: Fundació Catalana Síndrome de Down, 1995, 66 p.
Puigdellívol, I. La educación especial en la escuela integrada: una perspectiva desde la diversidad. Barcelona: Graó, 1990.


*Beatriz Garvía trabaja como psicóloga clínica y coordinadora de programas en la Fundación Catalana Síndrome de Down, Barcelona,España. Fuente: http/ www.downcantabria.com/revista90.htm

La Escuela Especial APADIM tiene 39 años, fue la primer área de esta institución cordobesa dedicada a la formación integral e integración social de personas con discapacidad.
Si bien la institución fue formada años antes (1966), el cumpleaños de APADIM se celebra cada 07 de abril: el primer día en que alumnos y docentes se encontraron en un aula para compartir y generar utopías y sueños.
APADIM apunta a promover herramientas y oportunidades para que personas con discapacidad intelectual construyan sus propios proyectos de vida...


PENA DE MUERTE

La pena de muerte ha sido derogada en casi todos los países europeos, excepto Bielorrusia. En los Estados Unidos de América, Guatemala y la mayoría de los estados del Caribe la sostienen, en Brasil se contempla para castigar la traición en tiempo de guerra. En Asia está permitida en democracias como Japón e India. En África se aplica en democracias como Botswana y Zambia. En algunos países donde aún se aplica la pena de muerte, se la reserva como castigo para crímenes de asesinato, espionaje, traición o como parte del Derecho militar. En otros se sanciona para castigar delitos sexuales como el adulterio o la sodomía. Asimismo, en muchos por la apostasía, el narcotráfico. En China el tráfico de personas y la corrupción política. Quiero compartir un artículo de María Elena Walsh publicado en Clarín, 12 de setiembre de 1991.
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Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.
Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.
Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.
Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.
Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.
Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.
Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.

A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.

SOLEDAD DEL NIÑO EN LA CALLE

En las grandes urbes, vegetan muchos niños abandonados, obligados a subsistir en las calles, a mendigar o prostituirse para sobrevivir.
Artista: Balus Zaga


Sus ingresos provienen frecuentemente de la mendicidad, los pequeños hurtos o la prostitución, al mismo tiempo su presencia representa una molestia.
Esclavos del maltrato, tortura, violaciones, en muchas ocasiones asesinados.
Gran parte de los niños que encontramos en las calles son adictos a los inhalantes: pegamentos o disolventes que acaban por matarlos, pero que les hacen “sentir mejor” y “olvidar el hambre”.

Han perdido la confianza en nosotros, los adultos.

Día tras día, se niega a los niños
el derecho a ser niños.


Los hechos, que se burlan de ese derecho,
imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana.


El mundo trata a los niños ricos
como si fueran dinero,
Para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa.


El mundo trata a los niños pobres
como si fueran basura.


Y a los del medio,
a los niños que no son ni ricos ni pobres,
los tiene atados a la pata del televisor,
para que desde muy temprano acepten,
como destino la vida prisionera.


Mucha magia y mucha suerte tienen
los niños que consiguen ser niños.
Eduardo Galeano

PABLO PINEDA

Para los que pensamos que los niños, jóvenes o adultos "con otras capacidades", se pueden insertar en las sociedades de manera natural, que tenemos hijos, no Down, autistas, retrasados mentales...les dejo un reportaje realizado a Pablo Pineda, docente, estudiante de Psicopedagogía, con Síndrome de Down. Pablo cursó sus estudios en la escuela pública, tiene plena conciencia de lo que padece.
Dedicado a mis amigos de la infancia, adolescencia y madurez…a mis preciosos ♥♥♥VIOLETA♥♥♥ y ♥♥♥ANDER♥♥♥ sus amigos, los papás!!!



Pablo Pineda, el primer universitario europeo con síndrome de Down. Este joven ha terminado la carrera de Magisterio, está acabando Psicopedagogía y ya ha sido el protagonista de la película Yo también, en el que narra su propia historia.

"Llevo 15 años apareciendo en los medios y hablando de la integración, de la normalización. No hay que estar siempre explicándoselo a la gente. He venido aquí a dar clase, una lección de cine. Y es lo que he hecho. Porque soy profesor, independientemente de que tenga, o no, síndrome de Down".

"Claro que me gustaría dar clase. Para eso estudié Magisterio y por eso me faltan sólo cuatro asignaturas para terminar Psicopedagogía. Pero sé que, si acabo trabajando de maestro, será bestial para la sociedad. Las familias siguen teniendo miedo a las personas con Down, a que sean maestros, a que sean los novios de sus hijos o hijas...". "Yo estoy cansado de ser el eterno alumno, el eterno niño. Ahora me toca a mí dar la clase".

Los veintitantos niños le escucharon durante 45 minutos como hacen con cualquier profesor. Aunque esta vez era especial. Les habló de cine. El malagueño, nacido en 1974, acaba de protagonizar el largometraje Yo también y conoce de primera mano lo que contó a los críos: la importancia del guión, la fotografía, la dirección de actores, el poder de la banda sonora... De manera sencilla y didáctica, el maestro explicó los pasos para realizar una película.

Los alumnos -entre ellos un niño con síndrome de Down- le interrumpieron un par de veces para hacerle preguntas. Pero todas ellas relacionadas con la lección. Que Pablo tuviese un cromosoma más en el par 21 original parecía traerles sin cuidado. Tampoco el docente mencionó el tema de entrada. No venía al caso. Era un profesor dando una clase. Sólo cuando una alumna le inquirió por el título de la película Yo también, el maestro aclaró que "es una forma de metaforizar una reafirmación de derechos de las personas con síndrome de Down: yo también puedo, yo también puedo hacerlo, yo también puedo estudiar, yo también puedo enamorarme". Todos callaron. Y la lección siguió.

"Es un arma de doble filo. Las familias con niños Down, pueden pensar que todos pueden terminar una carrera. Y eso no siempre pasa. Las personas son distintas. No hay por qué ser un Pablo Pineda y llegar a la Universidad. Tampoco hay que caer en que su hijo no llegará a nada. Lo ideal es un término medio, educarles para lograr su autonomía, para que sean felices. Pero para ello también hay que darles libertad, huir de la sobreprotección de algunos padres y permitirles aprender de las malas experiencias, de los palos, del sufrimiento. Sólo así se avanza".

Dice Pablo Pineda que la primera noticia de que era síndrome de Down lo suyo la tuvo a los seis o siete años. “Un profesor de universidad que llevaba el Proyecto Roma, don Miguel García Melero, en el despacho del director me preguntó: ‘¿Tú sabes que eres síndrome de Down?’. Yo, inocentemente, le dije que sí, aunque no tenía ni idea. Él lo notó y se puso a explicarme qué era eso, aunque no era genetista, sino pedagogo. Y yo, como a todo le saco punta y tengo esa agudeza mental, le dije: ‘Don Miguel, ¿soy tonto?’.”

– ¿Por qué le preguntó?
– No sé. Es difícil saberlo. Quizá, si a los seis años te asocian con un síndrome, tú lo asocias a ser tonto o no. Él me dijo que no era tonto, y le pregunté: “¿Y voy a poder seguir estudiando?”. El me dijo: “Sí, por supuesto”. Luego comenzó el proceso de la calle; los niños empezaron a decirme: “Pobrecito, está malito”. Y yo me enfurruñaba, porque no estaba enfermo.

– Pero sí veías que tu cara era distinta.
– Eso sí. Que tenía los ojos más alargados, que las manos no eran iguales. No había visto a otros niños con síndrome, pero quizá tenía la mosca detrás de la oreja. Quizá tenía una inquietud. ¿Y esto del síndrome, qué falla será? En casa, mis padres nunca me habían comentado nada, pero después de la primera noticia le pregunté a mi madre: “¿Es verdad que soy síndrome de Down?”. Estaba con mi hermano Pedro, el mayor, que estudiaba medicina en aquella época, y empezó a explicarme lo que era la genética, los genes; así me fui enterando. Y volví a hacerles la misma pregunta que al profesor: “¿Puedo seguir estudiando?” “Claro”, dijeron los dos, “sin problemas”. Estaba muy a gusto en el colegio, con mis compañeros. Luego, durante un tiempo, no tuve interés de saber más; hasta que empecé a estudiar la carrera de magisterio, a los 21 años, al tocar el campo de la educación especial: ahí es cuando me entero de lo que es esta discapacidad. Aunque, al describirla, los libros hablaban de que era una enfermedad y de la cultura del déficit, de todos los problemas que tienen. Muy negativo. Y cuando empecé a leerlo me dije: yo no soy así.

PUEDES SEGUIR LEYENDO EL REPORTAJE AQUÍ:
ESTIMULACIÓN TEMPRANA


MADRES PARA CAMBIAR LAS COSAS YA

MADRES PARA CAMBIAR LAS COSAS YA, es un blog colectivo, como tal abierto a nuevos integrantes y a nuevas ideas.
Las mamis han tenido la idea de hacer un slide con las fotos de sus niños, contribuyendo a difundir en la red EL DÍA MUNDIAL DEL AUTISMO, se celebrará el próximo 2 DE ABRIL, implementado desde el año 2008, puedes leer aquí:
DÍA DEL AUTISMO




La idea es enviar un enlace tanto a medios de comunicación como a instituciones, colegios. A partir de esta idea inicial todas las demás serán bien recibidas.
Han tomado la precaución de prohibir expresamente la reproducción total o parcial del contenido del blog.

FORMAS DE PARTICIPACIÓN
♥ Para ser co-autor@ del blog, escribe un correo a contacto@lasonrisadearturo.com, te enviaremos una invitación.

♥ Puedes también añadirte al Slide.

♥ Puedes postear enviando un correo a madres@lasonrisadearturo.com. Los correos que lleguen a esta dirección, se publicarán automáticamente en el blog. Ojo: las imágenes, si van adjuntas, no suben de forma automática, deben estar alojadas en algún servicio gratuito de alojamiento de imágenes, e insertar el link.
♥ Puedes añadir comentarios, como en cualquier blog.

♥ Dispones en la parte izquierda del blog del articulado de la Convención de Derechos Humanos de las personas con discapacidad, por si queréis hacer alguna referencia en posts, en el slide.







PUEDES COLOCAR EN LA SIDEBAR, LA CAJITA AL COSTADO DE LAS ENTRADAS, DIFERENTES BANNERS PARA DAR A CONOCER LA INICIATIVA!!! 




















POSTULANDO EL "RECREO"

Como saben ya no tengo niños en edad escolar, me ha llamado la atención el corto tiempo de recreo en la escuela. “No alcanzo tiempo para comprar la merienda”, “Los recreos son de 5 minutos”, en mis vacaciones podía comprobarlo, por lo que llevaban la merienda de casa.
Dónde quedó el tiempo de jugar a las figuritas, intercambio, bailar, saltar la soga, jugar a la pelota…en algún rincón del patio de la escuela. Éste artículo reivindica el “Recreo” y lo quiero compartir con ustedes!!!
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1104561
Traducción: Mirta Rosenberg
Artista: Mai-Thu



Los recreos son tan necesarios como las horas de clase. Nuevas investigaciones afirman que la escuela debe revalorizar el buen uso del tiempo libre. Por lo que parece, la mejor manera de mejorar el desempeño de los niños en el aula es sacarlos de ella. Tara Parker-Pope
The New York Times

Nuevas investigaciones sugieren que el juego y el tiempo libre pueden ser tan importantes para la experiencia académica de un niño como la lectura, la ciencia y la matemática, y que los recreos, el ejercicio físico o los períodos regulares en contacto con la naturaleza pueden influir en la conducta, la concentración e incluso las calificaciones.
Un estudio publicado este mes en la revista Pediatrics investigó la relación existente entre el recreo y la conducta en el aula en alrededor de 11.000 niños, cuya edad oscila entre los 8 y los 9 años. Los niños que tenían más de 15 minutos de recreo diariamente demostraban tener también mejor conducta en clase que los que tenían menos tiempo de recreo o ninguno.

La doctora Romina M. Barros, pediatra y profesora asistente de clínica en el Colegio de Medicina Albert Einstein, quien condujo la investigación, dijo que los hallazgos eran importantes porque muchas escuelas no consideraban el recreo como un elemento esencial para la educación.
"A veces es necesario publicar datos concretos para que la gente de la esfera educativa empiece a creer que esas cosas son importantes"
"Debemos entender que los niños necesitan el recreo porque el cerebro necesita descanso"
Y muchos niños no tienen ese recreo. Según el estudio de Pediatrics, el 30% de los niños tienen muy poco o ningún recreo diario. Otro informe descubrió que el 40% de las escuelas estudiadas habían eliminado al menos un período de recreo diario.

Además, los maestros suelen castigar a los niños privándolos del privilegio del recreo. A la doctora Barros, eso le parece ilógico.
"El recreo debería formar parte del currículum"
"No se castiga a un niño obligándolo a perderse la clase de matemática, y tampoco se lo debería castigar privándolo del recreo"
 Un pequeño estudio de niños afectados por el síndrome de hiperactividad y déficit de atención, realizado el año pasado, descubrió que las caminatas al aire libre parecían mejorar los resultados de los tests de atención y concentración. Los niños que habían hecho caminatas al aire libre obtenían mejores resultados que los que habían caminado en áreas urbanas, según el informe, publicado en Internet por The Journal of Attention Disorder.
Los investigadores descubrieron que una dosis de contacto con la naturaleza funcionaba tanto como una dosis de medicación para mejorar la concentración, e incluso mejor.

El poder de la naturaleza
Andrea Faber Taylor, investigadora ambientalista de conducta infantil del Laboratorio de Paisaje y Salud Humana de la Universidad de Illinois, afirmó que otras investigaciones sugieren que todos los niños, no sólo los que tienen problemas de atención, pueden beneficiarse si pasan algún tiempo en contacto con la naturaleza durante la jornada escolar.
El tiempo de juego y el tiempo pasado en contacto con la naturaleza no sólo son importantes para el proceso de aprendizaje, sino también para la salud y el desarrollo.
Las ratas jóvenes a las que se les niega la oportunidad de jugar físicamente con sus congéneres desarrollan numerosos problemas sociales en la vida adulta. No consiguen reconocer los códigos sociales ni los matices de la jerarquía entre los roedores, y no son capaces de acoplarse y reproducirse.
De manera similar, las personas que juegan en la infancia,
"aprenden a enfrentar la vida de una manera mucho más vital y flexible"
dijo el doctor Stuart Brown, autor del libro El juego: cómo modela el cerebro, abre la imaginación y vigoriza el espíritu.

Claves
• Investigación. Un estudio de la revista Pediatrics investigó la relación entre el recreo y la conducta en 11.000 chicos de 8 y 9 años.
• Juego. Los alumnos que tenían más de 15 minutos de recreo por día tenían mejor conducta en clase y más concentración en el estudio.
• Sin distinción. Los resultados se mantenían luego de analizar distintas variables, como el sexo, la pertenencia étnica, el tipo de gestión escolar (pública o privada) y el tamaño de la clase.
• Tiempo libre. El 30% de los niños comprendidos en el estudio de Pediatrics tienen muy poco o ningún recreo diario. Otro informe señaló que el 40% de las escuelas habían eliminado por lo menos un período de recreo diario.
• Tests físicos. Investigadores de Harvard informaron que cuanto mayor es el número de pruebas de aptitud física que un niño aprueba tanto mejor es su rendimiento en los exámenes académicos.
• Historias de juego. El psiquiatra Stuart Brown recopiló más de 6000 historias y afirma que "el juego es un proceso biológico fundamental"
• Teoría de Brown. El aprendizaje por medio del juego consigue mayor éxito académico que el enfoque de aprender y repetir.

Los chicos que tienen más de 15 minutos de recreo tienen mejor conducta y concentración


TOLERANCIA CERO

La campaña de “tolerancia cero” a la violencia contra las mujeres centra la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en reclamo de normas y presupuesto estatal para el problema que causa una muerte cada tres días.


Las Naciones Unidas relanzaron este año la campaña “UNITE” contra la violencia de género e instaron a todos los Estados parte, incluido el argentino, a sumarse a una cruzada para erradicar todas las formas de maltrato hacia las mujeres y las niñas.

El mensaje oficial del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresa que “los Estados deben cumplir con sus obligaciones de prevenir la violencia, enjuiciar a los perpetradores y proporcionar reparaciones a las víctimas”.

“Cada uno de nosotros debe hablar claramente en la familia, el lugar de trabajo y la comunidad, de modo que cesen los actos de violencia contra la mujer”, afirma el texto.

En base a estadísticas de la organización humanitaria Amnistía Internacional, “es más probable que las mujeres entre 15 y 44 años padezcan violencia doméstica que cáncer o crímenes de guerra”. “Al menos una de cada tres sufre algún tipo de violencia casera, y una mujer muere cada tres días asesinada por su propia pareja”.

Además de la violencia doméstica, la campaña UNITE ataca la producida en conflictos armados, en los que la violación consiguió ser considerada legalmente crimen de guerra, y a la trata de personas, que contabilizó el último año unos dos millones de humanos traficados a través de fronteras.


LOS NIÑOS DEL REPOLLO

En los EE.UU. te ofrecen niños del color de piel y ojos que desees, sin enfermedades congénitas, desde Argentina ofrecemos “Niños nacidos de un repollo o traídos por la Cigüeña”
Artista: Mónica Carretero Sáez



Hace varios años nos enfrentamos a nuevos fenómenos sociales, niños y adolescentes que delinquen, asesinan. Discusiones, debates sobre bajar la edad de imputabilidad de los menores llevarla a los 12, 13 ó 14 años , enviarlos a reformatorios, cárceles, matarlos!!!.

Son los niños del repollo, sin madre, padre, abuela, hermanos…vagan por la calle, expuestos a la droga, maltratos, abuso sexual, en muchos casos manejados por adultos.

La primera institución que debe hacerse cargo es la familia, la segunda el Estado. Toda la sociedad toda, pecamos de negligentes, no hemos exigido el hacerse cargo de los niños, con medidas concretas y apuestas reales.
Hacerles cumplir la Convención de los Derechos del Niño y de la Ley de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes (ley nacional 26.061).

Fuera de reclamar penas más duras para los niños y adolescentes, corresponde demandar a los gobernantes mayor seguridad para todos, exigiendo la garantía de los derechos humanos básicos de niños y adolescentes: contención familiar, alimentación adecuada, educación gratuita, salud y un derecho básico fundamental: jugar en lugar de trabajar en las calles.

Los orfanatos, reformatorios, hogares escuelas no son buenos sitios para el desarrollo del niño, en consecuencia, tampoco la calle y las cárceles.

Una escuela obligatoria “realmente”, familia contenedora, ejemplo, igualdad de posibilidades, amor y mucho amor, educación sexual, evitará a los “Niños del Repollo” o “Traídos por la cigüeña”.


PRIMER DÍA DE CLASES

Tan pequeños aún, pero nuestros hijos ya deben ir al colegio. Llega EL PRIMER DÍA DE CLASES, estrenan uniforme, se marchan del nidito seguro que es el hogar, enfrentándose a un mundo completamente nuevo y lleno de desafíos.
Imágen: Google



Unas pequeñas lagrimitas, tomados siempre de nuestra mano, un poquito de ansiedad, entusiastas, tímidos…todos con distintas personalidades, conociendo a sus maestros, los maestros a ellos. La disposición de los niños, tendrá que ver con actitud que tomemos en apoyarlos en la adaptación.

Nos haremos muchas preguntas ¿Lo tratarán bien?, ¿Nos extrañará? ¿Si no se adapta?, el primer día de clase debe ser tomado como un día cualquiera por los adultos, con tranquilidad, lo que favorece que nuestro hijo lo comprenda así.

Expresarle que todos los niños de su edad deben ir a la escuela, que hará de nuevos amigos, jugará, pintará…nuestra actitud debe ser positiva y alegre, ellos lo notarán!!!

Todo deberá estar preparado el día anterior, lo que ha solicitado la maestra, la ropa, un desayuno o almuerzo tranquilo, tratando de no generar una situación estresante.

Nuestro hijo deberá cambiar el horario habitual de levantarse, podemos ir graduando lentamente el irse a dormir temprano, durante la semana anterior al primer día de escuela. Debe ir bien descansado.

Lo ideal es que ambos padres lo acompañemos en sus primeros días, recordar el horario de entrada y salida es muy importante…si no estamos allí puede sentirse abandonado.

Si comenzara a llorar, solo lo hacen un ratito, la señorita se encargará de decirnos cada día la evolución, si es o no necesario que estemos allí.

Acompañarlos hasta el aula de clases, lo hará sentir confiado, una vez familiarizado nos despedirá con un CHAU MAMI, CHAU PAPI y una sonrisa que le abarca toda la cara.

Muchas veces somos nosotros los que no queremos despegarnos de los niños, deseamos que no crezcan!!!

DEL HOMBRE Y DE LA BESTIA

Les dejo un artículo atractivo, soy adversaria de la caza de animales, del perjuicio que causamos sobre ellos. Ustedes pueden exponer concepciones.
LA DELGADO LÍNEA QUE SEPARA A DOS REINOS
Por Marcos Aguinis para LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1101388
Imagen: LA NACIÓN



Toda nueva publicación de George Steiner es un acontecimiento. Hace poco, tuvo el coraje de reunir los materiales que no pudo llevar a una culminación y, con la humildad de los grandes, lanzó un volumen: Los libros que nunca he escrito.

Steiner se ha convertido en un referente obligado de la literatura y la erudición contemporáneas, en el nivel de Harold Bloom y Umberto Eco. Es fluido en cuatro idiomas, sincero en sus cavilaciones, siempre dispuesto a escuchar y corregir. Vuelve a regalarnos con esta obra reflexiones del más elevado humanismo. Todos los tópicos que aborda son interesantes por sí mismos y por la altura intelectual a la que los eleva.

Uno de los temas que parecían menos interesantes acabó por atraparme. Se refiere al vínculo del hombre con los animales. El Homo sapiens es reciente y, en la vasta historia del universo, equivale a un abrir y cerrar de ojos. No obstante, se ha convertido en un rey que durante demasiado tiempo no ha tenido conciencia del desprecio que proyecta sobre los demás seres vivos. Para colmo, un desprecio que incluye también a los otros hombres.

Con atractiva prosa, Steiner nos introduce en el mundo del homínido prehistórico, que, bajo una incierta luz, llegaron a considerarse diferentes de los animales. Fue una revolución más fragorosa que cualquiera de las que tuvieron lugar en las etapas posteriores. Un Big Bang que desgarró el magma nocturnal en que esos seres habían estado sumergidos.

Quizá necesitaron millones de años para acceder a esa situación "soberana y catastrófica" de considerarse animales distintos de los demás. En medio de la fauna que poblaba la Tierra, desprovisto de poderosos instrumentos corporales para defenderse, el hombre pudo sobrevivir a duras penas y, poco a poco, se tornó erecto y adquirió la visión estereoscópica. El pulgar se tornó oponible y consiguió agarrar mejor las primeras armas, fabricar instrumentos y vencer a otros animales para devorarlos. Evolucionaron su laringe y la electroquímica de las sinapsis cerebrales. Descubrió cómo conservar el fuego y, más adelante, cómo producirlo.

Entonces las mujeres y los hombres ingresaron en la etapa de la previsión, el almacenamiento y, por fin, el cultivo. No pudieron ser superiores en este aspecto a las hormigas ni a las abejas pero -lo señalan mitos, teodiceas y antiguas sabidurías- fluctuó milenios entre ser un dios o una bestia.

El lenguaje fue la segunda decisiva revolución, aunque los gritos de pánico o de batalla nunca necesitaron de la sintaxis. Los animales practican un lenguaje al que tuvieron acceso, según leyendas, el rey Salomón y san Francisco de Asís. Pero no corresponde al lenguaje enjoyado de atributos que desarrolló el ser humano.

¿Cómo se comunican las hormigas? ¿Qué dice el baile de las abejas? ¿De qué modo se informan las aves sobre la dirección de su vuelo? ¿Cómo leen los cuadrúpedos la avalancha de signos de que les provee el olfato?

Por otra parte, Voltaire se arriesgó al afirmar que el ser humano es el único animal que sabe que va a morir. No es cierto. Los elefantes envejecidos se retiran a un aislamiento sepulcral. Los perros modulan su conducta ante la proximidad de la muerte propia o de seres amados.

Quizás el deceso venga acompañado por un olor que el atrofiado olfato de los hombres no percibe. Steiner apunta que alrededor de las moradas de los sentenciados las lechuzas ululan, los cuervos croan y los lobos aúllan. Los caballos de Aquiles se inquietaron ante su oscuro destino y el pelambre de los gatos se erizó. Los animales también anticipan el peligro inmediato: "huelen" terremotos, tiemblan ante un trueno antes de que lo oiga el hombre. "Cavan zanjas, almacenan comida, alzan vuelo, pero su gramática parece quedar confinada al pasado y el presente."

El ser humano consiguió superarlos, al avanzar sobre objetivos sociales y pensar en el futuro. "Es lo que nos singulariza antológicamente." Pero los límites de estos aspectos siguen siendo inciertos.

Los mitos y las religiones no habrían podido crecer si no hubiera permanecido esfumado el tabique entre la bestia y el hombre. Hubo quienes fueron amamantados por una loba, como Rómulo y Remo, alimentados por pájaros, como el profeta Elías, o llevados a lugar seguro por delfines alertas. En las cavernas paleolíticas fueron dibujados los animales con los que se tenía una fuerte interacción. Las pinturas rupestres no son sólo arte, sino también testimonio de la mentalidad e instintos que predominaban entonces.

Los antiguos cultos estaban poblados de animales. Los tótemes testimonian esa veneración zoológica. Casi todo el panteón egipcio tiene cabezas de animales. El oso, el águila, el león y la serpiente son custodios simbólicos, a lo largo de milenios. Y el poder de los animales persiste hasta nuestra época en la heráldica de dinastías y hasta de naciones. Para demostrarlo, bastaría con prestar atención a cuántos países lucen águilas, unicéfalas o bicéfalas, en sus escudos. Las figuras híbridas, además, constituyen legión en las leyendas, cuentos y fantasías de todo el universo. En el popular Zodíaco, las estrellas dibujan cuerpos de animales. El kitsch del absurdo horóscopo asocia nuestro carácter y destino con un animal.

La relación erótica entre el hombre y la bestia es innegable y ha sido objeto de condena por su práctica extendida y su tentación urticante, no porque fuese una excepción. Algunos vínculos lograron una pátina de oro en la mejor literatura. Pasifae y su toro, los dioses del Olimpo transformados en animales para copular con mujeres hermosas, el Sueño de una noche de verano, La bella y la bestia. Montherlant y D. H. Lawrence se atrevieron a enfrentar el tabú, como también una escritora canadiense prematuramente fallecida, a la que elogia Steiner por describir en una magistral novela corta la verosímil y profunda relación entre una mujer solitaria y un oso sensible. También subyace el anhelo sexual en King Kong y en la picaresca de El asno de oro, de Apuleyo. En un popular relato húngaro, al que puso música Bela Bartok, el bramido que lanza un ciervo de los bosques cuando está en celo atrae a las mujeres. "Quienes mantienen relaciones sexuales con un animal -concluye Steiner- se acoplan a su propio pasado biológico y psicosomático; se reintegran a una realidad perdida, aterradora y bucólica, en la que los homínido aún no se habían separado del borroso orden natural." El amor entre los humanos y los animales puede también sublimarse -es lo frecuente- y ambas partes son capaces de los mayores sacrificios por defender a la otra.

Una evidencia triste se refiere a que los animales salvajes o domesticados se convirtieron en víctimas del hombre. No sólo para hacerlos trabajar y producir, sino también para comerlos, usar sus pieles y colmillos, poner sus cabezas como ornamentos y practicar el deporte obsceno de la caza. La lista de actos sádicos repugna. "Los mares se tiñen de rojo durante la pesca del atún; se abate a tiros por mera diversión a pájaros cantores; especies en peligro de extinción padecen el acoso de ricos y furtivos cazadores."

Para hacer cómplices a los dioses, el sacrificio de animales fue considerado fundamental en los templos antiguos. Es digno de condena que el astuto Ulises haya procedido a degollar una hermosa novilla para que su sangre fuera un señuelo que distrajera el espíritu sediento de los muertos. Revela la distorsión mental que obnubila al hombre. Pitágoras, afecto a la metempsicosis, sostenía que el alma lucha por liberarse de su horrible y transitoria envoltura animal para recobrar su noble rango humano. En contraste, cabe señalar que el budismo, el jainismo y las creencias animistas predican la veneración a toda forma de vida, sin excepción alguna. En paralelo, vastas regiones de Asia someten a los animales a una crueldad indescriptible. No hay culpa entre los depredadores por dañar animales, porque se ha impuesto el criterio de que sólo existen para servir al hombre. Pero esa servidumbre se ha contaminado de innecesaria brutalidad. La Biblia enfatiza los derechos de los animales, que incluyen el descanso y una muerte sin dolor. Esto también aparece en moralistas romanos y es motivo de reflexión entre los padres de la Iglesia. La iconografía del cordero y el asno anticiparon la ternura franciscana.

Los derechos de los animales han llegado, se extienden y ojala se consoliden. Pero sin la histeria de los extremistas. Steiner martilla que "estamos empezando a sentirnos solos en esta poblada Tierra", que fue objeto de una depredación monstruosa. Miles de especies animales han sido exterminadas. Ríos, estanques y mares fueron sometidos a sobre pesca. El hambre enloquece y diezma a especies como el tigre, la onza o el oso polar. Irónicamente, algunos balleneros matan a sus presas para alimentar a mascotas caseras y los cazadores liquidan rinocerontes para que sus cuernos suministren afrodisíacos a clientes imbéciles. La crítica se extiende ahora también a los experimentos científicos, con una interrogación sobre sus fronteras razonables. Se alza el telón de un drama que el hombre debe replantearse a fondo. Su relación con la bestia no debe ser bestial. George Steiner, con apuntes que no llegaron a formar libros, ha encendido un faro poderoso e inteligente.